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1 de abril de 2021

‘Todo fue al agua; ni censo dieron’

A Javier May y a Adán Augusto López les tocó dar la cara. El Secretario de Bienestar y el Gobernador de Tabasco salieron a enfrentar una manifestación de unos 200 damnificados de las inundaciones de octubre y noviembre pasados, que no han recibido ningún apoyo mientras el Presidente Andrés Manuel López Obrador salía por otra puerta de la terminal aérea.

Salió con su esposa, la escritora Beatriz Gutiérrez, hacia una carretera de terracería rumbo a su rancho en Palenque, Chiapas, entre tanto que a los dos funcionarios les tocaba fungir como señuelos ante una protesta que había iniciado al menos tres horas antes.

Caminaron detrás de las rejas del estacionamiento de la zona de aduanas murmurando, hasta que la realidad les cayó a plomo como el calor de 30 grados del medio día. Un grupo acusaba que tenía 785 folios de personas censadas pero que no han recibido apoyo, sin contar los que ni censo recibieron.

“¡May: te apoyamos y nos traicionaste!”, le gritaban, pero May respondía a codazos. “Obrador: ¿o quiere que quememos?”, requerían, y a May le tocaba dar la cara ante los paisanos del Presidente.

En un discurso de media hora, el último antes de la cancelación de sus actos públicos por el inicio de las campañas electorales el 4 de abril, López Obrador había anunciado apoyos a los damnificados por 10 mil millones de pesos. Ahí mismo, en el hangar del aeropuerto, había defendido por qué nunca fue a pie a las zonas inundadas.

“Lo que querían los adversarios, que siempre me quieren manipular, les gusta mucho dar instrucciones, órdenes, de cómo debo de comportarme porque piensan que soy un pelele, que soy un títere, se confunden, yo no soy un pelele”, mencionó.

Ahora a May y a Augusto López les tocaba dar la cara ante una parte, mínima, de las 235 mil familias tabasqueñas que según el Presidente habían quedado bajo el agua. En parte por las lluvias, en parte por el desfogue de las presas de la CFE.

Omar Alvarado Reyes, un hombre de Tacotalpa, de 67 años que traía una playera de Morena con las imágenes de Lopez Obrador y Lázaro Cárdenas, reprochó la falta de apoyo del Presidente para sus paisanos y acusó que la alcaldesa Lorena Méndez Denis solo benefició a sus gente y luego dejó el puesto para buscar una diputación.

“Con gusto tapamos pozos, caminamos, fuimos al Zócalo todas las veces, estas ropas las compré en el Zócalo, todas las idas fui con él, y daba la cara al pueblo y ahora hay gente que no le ha cumplido, ¿pues dónde estamos?”, reprochó.

Las 200 personas bloquearon desde las once de la mañana la entrada al aeropuerto, incluso la salida de la zona aduanal por donde había escapado López Obrador en diciembre pasado de una protesta parecida.

“Perdimos nuestras casas, todo se fue al agua, los cerditos se ahogaron y los que no, se murieron de hambre y ni censo nos dieron”, señaló Angeles Morales, quien traía una pancarta con fotos de su casa bajo el agua en Comalcalco.

Cuándo el Presidente todavía hablaba adentro del aeropuerto, en una conferencia privada, el delegado estatal de Bienestar, Carlos Manuel Merino, salió para tratar de convencer a los manifestantes.

“Ya se enviaron mil folios para tramitares su pago”, les dijo pero no le creyeron y tuvo que regresar al hangar a dar el informe.

A la manifestación se unieron médicos y enfermeros que buscaban su basificación y nueve servidores de la nación que acusaban despidos injustificados en la Secretaría de Bienestar.

“El Presidente nos dijo que nosotros seríamos sus ojos y sus oídos contra la corrupción, por eso veníamos denunciar la corrupción de Ana Karen Santos (subdelegada de Bienestar) que nada más ha beneficiado a su familia”, acusó María del Carmen Campos, despedida hace tres semanas.

Desde una camioneta con bocinas, los manifestantes arengaban: “Este pueblo que un día te acompañó a los cierres de carreteras, marchas bloqueos y cierres de pozos petroleros hoy te busca para que nos escuches y nos atiendas”.

“¡Ya se largó!”, gritó desilusionada una mujer antes de que May se hiciera de palabras con un ciudadano que lo había empujado. Como no lograron salir, aceptaron negociar con ellos pero en la sombra, lo que fue tomado a burla por quienes perdieron su patrimonio.

“¡Nos inundaron, porque el gobierno aceptó que nos inundaron y aguantamos dos meses bajo el agua y usted no pueden aguantar 20 minutos en el sol!”, les gritó una mujer.

FUENTE: ELNORTE.COM

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